script src="https://my.hellobar.com/550c6ad70a192aa4b2ce4bd1b7b07e8f4ea2712f.js" type="text/javascript" charset="utf-8" async="async">

El supuesto Síndrome de Alienación Parental. Consideraciones psicojurídicas.

Graciela Angeloz*

I. Introducción [arriba] - 

En el marco de la judicialización de los conflictos familiares, y habida cuenta de su incremento en las ultimas décadas, resulta cada vez más necesario considerar la temática del mal llamado Síndrome de Alienación parental.

A pesar del tiempo transcurrido desde su formulación por el pedófilo  Dr. Richard Gardner, continúa viva la polémica desatada ya que este síndrome sigue siendo utilizado en alegatos por abogados y psicólogos

Tanto el Colegio de Psicólogos como otras instancias, entre ellas las  gubernamentales, no reconocen su existencia. En efecto, el SAP fue rechazado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asociaciones de psiquiatría y psicología de Estados Unidos y España. A la vez, fue resistida su inclusión en los grandes sistemas de clasificación de los desórdenes médicos (como DSM III, IV y V y el CIE 10). Tal como consta en los informes que son de publico conocimiento.

Si bien es cierto que  es un hecho de evidencia que algunos progenitores influyen negativa y destructivamente  manipulando a sus hijos,  impidiendo el contacto de éstos con la madre o padre no conviviente, es imprescindible contar con todas las herramientas profesionales en el ámbito psi para diagnosticar el grado de influencia y/o pérdida de realidad en los niños victimas de los procesos de divorcio destructivo de sus padres.

II. Descripción del SAP [arriba] - 

“El Síndrome de Alienación Parental o SAP es un conjunto de síntomas, que se produce en los hijos, cuando un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de los niños con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor.

Estos son algunos indicadores típicos que permitirían detectar si existen síntomas del Síndrome de Alienación Parental con maltrato:

- Insultar o desvalorizar al otro progenitor en presencia del hijo, aludiendo a  cuestiones de pareja que no tienen nada que ver con el vínculo parental.

- Impedir el derecho de convivencia con sus hijos al otro progenitor.

- Implicar al entorno familiar y a los amigos en los ataques al excónyuge.

- Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.

- Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor (basta con que los niños vean que esa actitud hace feliz a la madre o al padre, para ofrecer su dolor y así reconfortar al adulto alienador).

- Influir en los niños con mentiras sobre el otro llegando a asustarlos. En los niños, el Síndrome de Alienación Parental puede detectarse cuando intentan justificar el rechazo con explicaciones o razones absurdas e incoherentes. En ocasiones, también pueden usar diálogos o frases propias de su progenitor alienador, y palabras o comentarios impropios de su edad.”[1]

El supuesto síndrome consistiría en la alienación por parte del menor, a causa de la influencia negativa de su progenitor conviviente en contra del otro padre y así, las denuncias de abuso fundadas en los dichos del menor deberían desestimarse ya que provienen de un menor alienado, cuyo discurso quedaría desacreditado, y se lo consideraría producto exclusivo  de la enfermiza relación de la madre con su excónyuge; negándose la existencia de abuso por parte del progenitor acusado o denunciado.

III. Algunos Antecedentes y Resoluciones [arriba] - 

Una jueza rechazó la aplicación y la existencia del supuesto síndrome de alienación parental (SAP). La jueza de paz de Villa Gesell, Graciela Jofré, señaló entonces que el SAP “es una siniestra creación seudocientífica” descalificada “por la comunidad científica internacional”. Y agregó que el SAP “instala la sospecha sobre la víctima, devalúa la palabra del testimonio infantil y de todo aquel adulto que le cree y busca protegerlo, cuando en la casi totalidad de los abusos sexuales en la infancia, la palabra de los niños es la única prueba para iniciar la investigación”.

IV. Puntos de vista psico-jurídicos [arriba] - 

Desde el punto de vista doctrinario, Jorge Cáceres (Presidente del Colegio de Psicólogos) nos dice que: “Sí existen manipulaciones, sí se utilizan a los niños para litigar, para desprestigiar a alguna pareja o expareja. También existen las falsas denuncias. Pero lo importante es que los psicólogos están capacitados para decir si todo eso es verdad o no. El problema es que quienes plantean el SAP van a decir que esas pericias no sirven porque existen implantes en la memoria, como si fuésemos robots. El supuesto síndrome no es reconocido por la OMS ni ninguna universidad porque no cumple los criterios científicos para ser un síndrome. El abordaje terapéutico que propone es violatorio de los derechos del niño: es una especie de terapia de choque en la que se entrega al niño a quien está acusado de cometer un delito sexual. El SAP es una táctica que utilizan determinados abogados. Nuestro Código de Ética establece que los psicólogos no pueden hacer diagnósticos no validados. Y las leyes de salud mental provincial y nacional son claras: para diagnosticar, se debe aplicar clasificaciones validadas. El ejercicio de la profesión se prestigia en el cumplimiento de técnicas terapéuticas validadas”.

Gabriel Tavip (Juez de Familia. Docente de la UNC) expresa: “Existe la manipulación y la vemos todos los días. Por ejemplo, impedimentos de contacto, niños que se niegan de manera muy marcada a tener vínculos con uno de sus padres. Se ve más claro cuando hay dos o tres hermanos que repiten por separado las mismas frases; pueden los tres tener las mismas experiencias pero es raro que utilicen las mismas frases. También hay padres psicópatas, padres inconsistentes, violentos que usan el SAP contra el otro progenitor. Pero nunca he utilizado el SAP en un fallo. Los técnicos del Poder Judicial tampoco. Pero algunos psicólogos de parte sí hablan del síndrome en sus informes. Hay que ser muy cautos en cada causa. En cada caso se hacen pericias que detecten cuando los chicos repiten un discurso de uno de los progenitores que ha tenido una serie de actitudes tendientes a limitar el vínculo con el otro progenitor”.[2]

Por su parte, Ricardo Rosemberg (Psicólogo y abogado. Jefe de Servicios Judiciales), manifiesta: “Si nos llega una denuncia de abuso o maltrato, hay dos posibilidades. O podemos acreditar los extremos médicos biológicos o, cuando no los podemos acreditar, el psicólogo trata de aseverar que ha ocurrido o no ha ocurrido determinado acto. Hay distintas evaluaciones que se hacen para detectar la supuesta mentira que el padre o madre puede intentar inculcarle al niño. Desde el Servicio, psicólogos y psiquiatras evalúan en concreto la existencia o no de patologías también concretas en padre, madre o niño para que quien tenga que juzgar, use el dictamen junto con otras pruebas o indicios. Pero si tenés un psicólogo perito de control que dice que el niño miente porque está diciendo lo que su madre dice, transforma el decir del niño en un producto patológico y logra instalar su decir como verdad en la mente del juzgador. Creo que el llamado SAP es una estructura discursiva destinada a producir impacto en el juez y no una evaluación científica de las patologías posibles del padre, la madre o del niño”.[3]

Eduardo Cosacov (Doctor en Psicología) opina: “Siempre es bueno definir el alcance o denominación de un síndrome, cambiarle de nombre incluso. Pero estoy seguro de que tal concepto remite a una construcción científica muy útil, y que existe evidencia de casos en los que se realizan implantes de memoria, más fácil en niños pequeños, pero igualmente posible en adultos. En mi experiencia como perito psicólogo llegué a conocer implantes de memoria para imputar por abuso sexual a un padre, rara vez a una madre. También pude observar falsas imputaciones a la madre por maltrato. Cada tanto se lee que adolescentes se retractan de acusaciones de abuso sexual hacia un padre autoritario. Decir que esto no es posible es como decir que en casos de abuso sexual infanto-juvenil no existen falsos positivos. O significaría decir que alguien acusado de abuso sexual no tiene derecho al debido proceso”.[4]

V. Una mirada integral como herramienta para la búsqueda de la verdad y la construcción de una solución sanadora [arriba] - 

Sin lugar a dudas, los hijos menores pueden experimentar el bien llamado Complejo de Lealtades, también llamado Complejo de Túpac Amaru, se trata de hijos tironeados  por padres enceguecidos en su afán de destruir al ex, que atravesando duelos patológicos frente a la pérdida que el divorcio conlleva,  dejan a sus hijos en el lugar de un botín de guerra, cosificado e  invisibilizado en sus necesidades,  impedido de tener un sano contacto con el padre o madre.

En la década de los 80/90, se produjo en nuestro país, el “Abuso de la denuncia de Abuso” en el fuero de familia, aún hoy existe ese peligro.

Tales denuncias  tendían y tienden  a obtener la exclusión del marido del hogar conyugal, circunstancia que, advertida en dicha intención,  trajo aparejado el rechazo de las mismas por parte de los jueces de Familia, siendo consideradas como una estrategia para alejar al marido del hogar hasta que se resolviera el divorcio. Paulatinamente, esta actitud de algunas progenitoras, también fue extendiéndose al ámbito de las hoy llamadas “uniones convivenciales” (antes calificadas como “concubinatos”) también, en ocasiones, con un propósito obstructivo pero carente de fundamentos en los que realmente pudiese comprobarse la veracidad de la denuncia.

Así las cosas, hubo muchos casos en donde el hecho denunciado era real, y habiendo sido desestimado en la instancia judicial, se obtenían consecuencias desastrosas para los menores y las madres entrampados en el conflicto.

Es por eso, que se hace imprescindible enfatizar en la necesidad de un diagnóstico diferencial realizado por profesionales Psicólogos especialistas en la materia, que puedan distinguir un discurso aprendido de memoria de lo que resulta una experiencia realmente vivida y padecida por el hijo menor.

El Colegio de Psicólogos de Córdoba (CPPC) zanjó una discusión de hace años sobre la existencia del SAP: a través de una resolución, advirtió a sus profesionales –y a la comunidad en general– que el supuesto síndrome no tiene validez científica, sin dejar de reconocer que las manipulaciones, las falsas denuncias y los impedimentos de contactos sí existen.

Notas [arriba] - 

*Abogada. Psicóloga. Docente de Filosofía, Filosofía del derecho y Ética (USAL). Secretaria de Redacción Revista Interdisciplinaria de Familia.

[1]https://www.gui ainfant il.com/1 502/sindr ome-de- alienacion- parental- en-ninos-di agnos tico.html [2] http://www.dia riojud icial.com/ nota/1 6632 [3] http://www5.sm artad server .com/call/pu bjump i/81041/5 86647/5 3568/ [4] Extracto de nota publicada el 15 de enero de 2017 en La Voz del Interior. http://www5.sm artads erver.com /call/ publi/8104 1/586647/ 53568/S/

Título:El supuesto Síndrome de Alienación Parental. Consideraciones psicojurídicasAutor:Angeloz, GracielaPaís:📷ArgentinaPublicación:Revista Interdisciplinaria de Familia - Número 8 - Febrero 2018Fecha:14-02-2018Cita:IJ-XDI-460

http://ar.ijeditores.com/

14 vistas

Entradas Recientes

Ver todo