script src="https://my.hellobar.com/550c6ad70a192aa4b2ce4bd1b7b07e8f4ea2712f.js" type="text/javascript" charset="utf-8" async="async"> La responsabilidad civil ante supuestos de autoría anónima en el Código Civil y Comercial

La responsabilidad civil ante supuestos de autoría anónima en el Código Civil y Comercial

I.- Introducción

En función de los artículos que comprenden la responsabilidad civil producto deconductas individuales o colectivas anónimas[1] existe también la obligación de reparar las consecuencias dañosas respecto aaquellos casos donde se dificulte individualizar su autoría, ya sea por la particularidad de la situación, o por la valoración del contexto fáctico, donde la contingencia probatoria pueda derivar en la impunidad de la apreciación de la conducta del agente. Se trata de supuestos especiales de responsabilidad, donde concurre la carencia de identificación hacia la atribución del evento dañoso, y la participación grupal que imposibilita la individualización del autor. Va de suyo que mientras se resalta la necesidad de “obligar a quienes se refugian en el anonimato y emplean la fuerza que da la pertenencia a un grupo, a afrontar sus obligaciones o a hacerse cargo de la responsabilidad que les cabe por no evitar que otros integrantes de ese grupo ejecuten actos vandálicos, ilícitos, inmorales o gravemente dañosos”[2], la jurisprudencia ha señalado que “la responsabilidad colectiva comprende dos supuestos: uno en el cual la intervención es alternativa, en tanto el daño ha sido ocasionado por un miembro no identificado de un grupo; y otro en que la intervención es grupal, pues el daño es atribuible al grupo como tal, no siendo posible que lo haya causado un solo individuo”[3].Seguidamente pasaré adesarrollar las normas traídas a debate.-

II.- La responsabilidad solidaria por las cosas suspendidas o arrojadas de un edificio (art. 1760)

Teniendo en cuenta que el Artículo 1760 del nuevo ordenamiento dispone:“Si de una parte de un edificio cae una cosa, o si ésta es arrojada, los dueños y ocupantes de dicha parte responden solidariamente por el daño que cause. Sólo se libera quien demuestre que no participó en su producción”, “se entiende que existe responsabilidad individual propiamente dicha, responsabilidad individual dentro de una pluralidad de responsables y responsabilidad colectiva y anónima como hipótesis diferentes”[4].El vigente artículo 1760 guarda sustento en el derogado artículo 1119 del Código de Vélez, advirtiendo el Legislador la importancia de optimizar su redacción, tendiente a mejorar los efectos de su alcance jurídico.

Compartiendo el relato oportunamente explicitado por los autores[5], cabe destacar que la actual codificación estimulalas siguientes características:

a) Se aclara que la cosa puede caer o ser arrojada desde “un edificio”. Esto tiene suma importancia porque en la época de Vélez no existía la propiedad horizontal, ni había edificios tan altos. Pero se aclara que es de parte de un edificio, porque puede ser que esté compuesto por varios cuerpos o tenga frente y contra-frente. Los responsables son sólo aquellos que habitan la parte desde la cual se puede haber arrojado la cosa.

b) Los propietarios de los departamentos son responsables si la cosa se ha caído y causado un daño, caso en el cual no importa que haya habido culpa, o se deba a una acción de fuerzas naturales como el viento o de un animal.

c) La cosa puede haber sido arrojada, lo que implica una acción humana, sea en forma intencional o no. Responden igual si quién arrojó la cosa es un inimputable como un niño que vive en el departamento.

d) La responsabilidad es solidaria y no mancomunada como era antes.

e) La solidaridad desaparece si se logra identificar a quién arrojó la cosa. Se entiende que además la solidaridad desaparece si se identifica a quién es el dueño de la cosa que cayó al vacío, porque puede ser que no haya sido arrojada por nadie, sino que se haya caído sola.

Sentado lo expuesto, habrá responsabilidad colectiva “cuando el daño es ocasionado por un agente no identificado, que pertenece a un grupo circunstancial determinado; pero no se encuentra identificada la persona dentro de ese grupo que causó el daño. De tal modo que la imputación se refiere al grupo”[6]; sin perjuicio de resaltar que la dificultad probatoria debe estar referida solamente a la identificación del autor material, o del dueño o guardián de la cosa, ya que es imprescindible la acreditación de que el daño lo ha causado alguno de entre varios individuos determinados[7]; pues si se individualiza al autor del evento dañoso la responsabilidad sería individual, lo mismo para el supuesto en que no se evidencie el nexo causal, cuestión ésta última que resulta imprescindible a los efectos de atribuir colectivamente la obligación de indemnizar a la víctima. Bajo el presente lineamiento, “La doctrina ha dado numerosos ejemplos de aplicación de la responsabilidad colectiva (por caso: cuando intervienen médicos de manera separada, aunque simultáneamente formando o sin formar equipo, que atienden al mismo paciente, donde no se puede identificar al causante del perjuicio; agresiones callejeras por conjunto de individuos que forman una patota)”[8]. Para ALTERINI, “es el anonimato la particularidad que define a la responsabilidad colectiva permitiendo la imputación de iure del deber de resarcir los daños producidos a todos los integrantes del grupo porque está probado el nexo de causalidad del mismo y el menoscabo producido”[9]; caso contrario, las conductas se valoran en forma aislada, y la responsabilidad no sería colectiva.

Manteniendo el sentido crítico hacia la norma en análisis (art. 1760), se exigen dos hipótesis: La primera está vinculada si de una parte del edificio cae una cosa; y la segunda, si la misma es arrojada. Respecto a la primera, la norma no refiere a una parte estructural del edificio, sino a un sector determinado del mismo, donde por causas ajenas a la intervención del hombre, se produce un acontecimiento que termina lesionando a la víctima (por ejemplo: se vuela una maceta de un balcón y cae sobre determinada persona); cual si bien implica la imposibilidad de individualizar al responsable, en razón de no saber a quién le pertenece la cosa, deberá probarse que la misma proviene del edificio. La segunda hipótesis (si la cosa es arrojada), en éste puntual caso “el anonimato justifica plenamente la atribución de responsabilidad a todos los propietarios y ocupantes del sector donde provino el arrojo. Es por ello que el Código, ante la imposibilidad de individualizar al autor o responsable de la caída de la cosa, impone como decisión la solidaridad de todos los dueños y ocupantes del sector”[10].

En cuanto al sujeto pasivo (en este caso, el consorcio), ante las cosas suspendidas o arrojadas que menciona el artículo, la acción no irá dirigida contra la persona jurídica en forma autónoma, sino en carácterde solidaridad contra los propietarios u ocupantes del lugar. Si bien la misma se entiende como una “responsabilidad colectiva” por las características de poder ampliar la legitimación hacia los responsables de determinadaparte o sector, no habrá de soslayarse la necesidad de aclarar que la solidaridad a la que se hace alusión no corresponde hacerla extensiva a la persona jurídica per se, sino en forma individual sobre cada uno de los sujetos responsables. Respecto a ello (a modo ilustrativo) se dijo: “debe rechazarse la acción de daños y perjuicios promovida contra el consorcio de copropietarios de un edificio en virtud de los daños ocasionados al vehículo del actor por un objeto contundente, si en la demanda se afirmó que alguien había arrojado un objeto desde ese edificio, pues el consorcio solo tendría legitimación pasiva en caso de que el daño hubiese sido provocado por la caída de una cosa de uso común”[11].

En cuanto a la imputación del factor de atribución, el mismo será objetivo y los eximentes de responsabilidad solo podrán articularse demostrando que el dueño o el guardián de la cosa no participaron en la producción del daño; situación ésta que será de difícil aplicación, habida cuenta que si la cosa se “cae” sin ser arrojada, (es decir, sin la intervención del hombre), el deber de reparación existirá igual, máxime teniendo en cuenta la presunción a favor de la víctima; quedando solo como medio de escape, la demostración de que el evento dañoso provino de determinado autor (es decir, sindicándose al responsable del hecho), pues si se conoce quién arrojó la cosa, o de donde proviene, el autor del daño no es ignorado y la responsabilidad se centra en quién motivó su producción.

Si bien se ha tenido en cuenta lo establecido en el derogado artículo 1119, la responsabilidad por las cosas suspendidas o arrojadas de un edificio, adquiere mayor relevancia mediante el vigente artículo 1760, pues éste “es más claro en cuanto a que supuestos quedan comprendidos y establece la responsabilidad del dueño y ocupante de la parte del edificio, con una terminología mucho más adecuada que la anterior. Asimismo, y en cuanto a los eximentes, incorpora la posibilidad de que el sindicado como responsable acredite que su inmueble no se encuentra en la parte de la cual provino la cosa que ocasionó el daño”[12], responsabilizando al consorcio únicamente cuando la cosa sea de “uso común”.-

III.- La configuración de la responsabilidad cuando media autoría anónima (art. 1761)

Señala el vigente Artículo 1761: “Si el daño proviene de un miembro no identificado de un grupo determinado responden solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que demuestre que no ha contribuido a su producción”.La aplicación del artículo, presupone, ante todo, que exista un grupo[13], es decir, una pluralidad de personas que forman un conjunto definible sobre la base de alguna característica común. En relación a ello, “la ley presupone que todos los miembros del grupo han sido coautores del daño, y les imputa responsabilidad objetiva. Hay pues, una presunción de causalidad a nivel de autoría. De allí que se entiende, que “Hay responsabilidad colectiva, cuando la víctima que sufre el daño no sabe quién fue, pero sabe a qué grupo pertenecía el autor. Es el daño que con seguridad se sabe que ha sido producido por uno de los miembros del grupo o colectividad, pero ignorándose cual de esos miembros ha sido el autor del resultado lesivo”[14].

De conformidad con los últimos autores[15], la regulación legal conlleva las siguientes exigencias (en función de la invocación puntual de los artículos):

a) El autor debe ser anónimo,

b) El autor debe ser miembro de un grupo. Ésta es la característica distintiva de este tipo de responsabilidad, porque se sabe que los grupos pueden causar más daños que las personas solas. Los grupos transmiten euforia y quién puede ser cobarde o tranquilo en soledad, se transforma en valiente por la sensación de impunidad que transmite la masa. A veces también en el afán de ser aceptado en el grupo se anima a hacer cosas que de otra manera no haría.

c) La responsabilidad es solidaria y no mancomunada como en el Código de Vélez.

d) Si el miembro del grupo, logra demostrar que no participó en el daño o señala al autor, deja de ser responsable. Es que de ésta manera el anonimato deja de ser tal.

e) Si el grupo es peligroso el factor de atribución es objetivo. Es un caso de actividad riesgosa.

f) Si el grupo no es riesgoso, debe demostrarse la culpa.

Al respecto se aclara que el grupo debe ser además de una realidad numérica, una realidad cualitativa, no consiste en una mera “yuxtaposición” de personas, sino que media pertenencia de seres o cosas que forman un conjunto, a través de un lazo de cohesión más o menos definido. Lo importante es que el análisis del nexo causal lleve a la convicción de que el grupo existe y que debe ser tratado como tal, por haber una pluralidad de autores probables, y que dentro de esa pluralidad se encuentra el autor o los autores posibles del daño[16]. Lo importante, en definitiva, es que el grupo exista objetivamente[17], y que, determinada su existencia, es preciso su nexo de causalidad entre éste y el daño, en el sentido que dentro de la pluralidad de sus integrantes se encuentre el autor o los autores del daño[18].

Es así que mediante la norma en estudio se consagra la responsabilidad colectiva por el accionar anónimo de un integrante de un grupo, (figura inexistente en el Código derogado), de modo tal que la misma es aplicable tanto a la responsabilidad extra-contractual, como a la contractual, lo que permite su empleo, verbigracia, para responsabilizar a un grupo de médicos por el daño sufrido por un paciente a raíz de una mala praxis de uno de ellos, pero cuya identidad se desconoce. Ésta solución –que era sostenida por la doctrina y la jurisprudencia ya con anterioridad a la sanción del nuevo Código– es indudable que en la actualidad, a partir de la unificación de la responsabilidad contractual y extra-contractual operada por el artículo 1716, a cuyo comentario cabe remitir”[19]. Como se infiere, si bien ésta norma se fundamenta para proteger a la víctima del anonimato del autor, la legitimación pasiva se circunscribe a un grupo de personas cuyos integrantes están identificados como parte de ese conjunto pero no como autores individuales del daño… y que para eximirse de responsabilidad, el sujeto que integró el grupo debe demostrar que no ha contribuido a su producción, es decir, siguiendo la terminología empleada que no ayudó o concurrió con los otros al logro del fin dañino. La causal de liberación es diferente a la autorizada en los otros casos de responsabilidad colectiva, siendo en éste caso más exigente, pues no basta con acreditar que no fue el autor o coautor del hecho dañador, sino también que ni siquiera lo ayudó, de modo alguno, a la consumación del menoscabo[20].De allí que “… la culpa del partícipe no es haber causado el daño –cuyo autor permanece anónimo– sino en haber formado parte del grupo de donde partió el perjuicio”[21]

IV.- La responsabilidad ante la actividad riesgosa de un grupo(Art. 1762)

Imprime el vigente Artículo 1762: “Si un grupo realiza una actividad peligrosa para terceros, todos sus integrantes responden solidariamente por el daño causado por uno o más de sus miembros. Sólo se libera quien demuestra que no integraba el grupo”.De ello se desprende que “cuando el daño es causado por uno o algunos miembros de un grupo de riesgo, todos sus integrantes responden solidariamente. A diferencia de los supuestos contemplados en los artículos 1760 y 1761, en éste caso no hay causalidad disyunta, ni presunciones de autoría, sino que se considera que, más allá del obrar del sujeto que ocasionó concretamente el perjuicio, éste deriva del riesgo generado por el grupo en sí mismo, y por eso todos sus integrantes responden en calidad de coautores”[22].

El presente artículo (1762) realiza una distinción importante entre grupos. “Trata de forma diferenciada a los grupos que realizan una actividad peligrosa para terceros, como pueden ser los integrantes de una pandilla, un motín, una sublevación, una turba, una patota, etcétera. Su responsabilidad es agravada. Como el Código no dice expresamente que su responsabilidad sea objetiva, se aplica el art. 1762. Las actividades de los grupos peligrosos son “riesgosas o peligrosas” por su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su realización (art. 1757)”[23]. También se ha dicho respecto al presente, que “el riesgo que el grupo genera o determina es variable en sus proyecciones. Hay “riesgos externos” (hacia terceros, como los de una patota), “internos” (hacia los miembros de su propio grupo, como una avalancha entre los fans de un concierto de rock) “concurrentes” (tiroteo en la calle entre ladrones y policías respecto de los transeúntes) y “recíprocos” (grupos enfrentados entre sí)”[24]. De modo tal que, “en el caso de responsabilidad colectiva por daños causados por un miembro no identificado de un grupo, el mismo halla fundamento en el riesgo creado por la acción del grupo y todos los que integran el mismo contribuyen con su sola participación a crear el riesgo que se traduce en el daño a un tercero”[25].

De modo tal que ha de quedar claro, que el grupo que realiza actividades peligrosas para terceros, incurre en responsabilidad objetiva porque es una actividad peligrosa por su naturaleza; por cuanto para eximirse de responsabilidad se reivindica una mayor exigencia de acreditar que no fue el autor a pesar de haber estado cerca de la actividad peligrosa del grupo. Ello es así, por cuanto el daño es atribuido al grupo como tal, no siendo posible que sea causado por solo un individuo[26]. En relación a ello, se ha dicho que “estando acreditado que el demandado participó en el grupo que agredió a la víctima, debe responder por los daños ocasionados, pues para interrumpir el nexo causal y exonerarse de responsabilidad, debió probar que, aun participando, no causó el daño”[27].

Desde la perspectiva jurídica de LORENZETTI, “Son legitimados pasivos todos los integrantes del grupo, quienes responden solidariamente frente a la víctima. Asimismo, se trata de un supuesto de responsabilidad objetiva, con fundamento en el riesgo generado por el accionar grupal. La única eximente admitida por la Ley es la prueba de no haber integrado el grupo (lo cual implica, en realidad, que no se dan las condiciones necesarias para la aplicación de la norma en examen). En consecuencia –a diferencia de lo que ocurre en la responsabilidad del autor anónimo– la prueba de quién fue el autor material del perjuicio, o de que el demandado no lo produjo, no exime a éste último. Por ejemplo, si se trata de un grupo de automovilistas que desarrollan carreras ilegales en la vía pública (conocidas como picadas), es intrascendente acreditar cuál fue el vehículo que atropelló a la víctima, pues responden todos los que participaron del grupo que desarrolló la actividad. Resta aclarar que podría intentar el demandado probar la causa ajena, es decir que el daño no fue causado por el accionar del grupo, sino por la propia víctima, un caso fortuito o un tercero por quién los miembros del grupo no deben responder (de ese modo, en puridad, se tiende a probar que no se configura uno de los requisitos previstos en la norma, consistente en que el daño haya sido causado por un integrante del colectivo). Sin embargo, el caso fortuito o fuerza mayor solo podrá invocarse cuando sea ajeno al riesgo ínsito en la actividad desarrollada por el grupo (art. 1733 del Código)[28].

Finalizando con ALTERINI, resulta relevante destacar que en la presente figura se debe excluir a las personas jurídicas, siendo que “la misma constituye en sí una individualidad que responde por los daños de sus dependientes (art. 1753) y de quienes administren (art. 1763)”[29].--

(*)Abogado. Ex secretario del Dr. Luis A. Ahumada Herrera - Juez nacional (Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°22). Ex Integrante (pasante) Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal - Sala D. Ex Docente (ayudante de cátedras) de Derecho de Familia - Derecho de Daños - Universidad de Palermo.

[1]Código Civil y Comercial de la Nación –LEY 26.994– cfr. Artículos 1760, 1761, y 1762, (TITULO V, CAPITULO 1°, SECCIÓN 8va.).-

[2] TRIGO REPRESAS, Félix, - LOPEZ MESA, Marcelo, “Tratado de la Responsabilidad Civil”, Editorial LA LEY, Buenos Aires, Tomo IV, pág. 288.-

[3]CCrim., y Correcc., SALA I, Mercedes, de fecha 28/02/2008, RCyS., 2008-979; E.D., 227-339.-

[4]ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación – Tratado Exegético”, Editorial LA LEY, Buenos Aires, Año 2015, Tomo VIII, pág. 353.-

[5]RIVERA, Julio – MEDINA, Graciela, “Código Civil y Comercial de la Nación comentado”, Editorial LA LEY, Buenos Aires, Año 2014, Tomo IV, pág. 1132/1133.-

[6]TANZI, Silvia – CASAZZA, María, “Responsabilidad colectiva, anónima y por la actividad peligrosa de un grupo en el Código Civil y Comercial”, LA LEY Online, donde la autora cita a TRIGO REPRESAS Félix – LOPEZ MESA, Marcelo, “Tratado de Responsabilidad Civil”, Editorial LA LEY, Buenos Aires, Año 2004, Tomo IV, pág. 287; LORENZETTI, Ricardo,“Responsabilidad colectiva, grupos y bienes colectivos”, LA LEY, 1996-D-1089 (cfr. ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación…”, LA LEY, ob. cit, pág. 353).-

[7]ALTERINI, Atilio, AMEAL, Oscar, LOPEZ CABANA, Roberto, “Derecho de las obligaciones civiles y comerciales” Editorial Abeledo-Perrot, Buenos Aires, Año 1996, pág. 814.-

[8]GESUALDI, Dora, “Daños en Riña. Responsabilidad Colectiva”, RCyS., 2013-XI-59, La Ley Online.

[9]ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación – Tratado Exegético”, ob. cit., pág. 355.-

[10]ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación – Tratado Exegético”, Editorial LA LEY, Buenos Aires, Año 2015, Tomo VIII, pág. 358.-

[11]CNCiv., SALA H, “RUSSO D., c/CONSORCIO DE PROP. Navarro 4751/3 s/Daños y Perjuicios”, de fecha 06/03/2009, LA LEY Online, 2009-D-619.-

[12]LORENZETTI, Ricardo, “Código Civil y Comercial de la Nación comentado”, Editorial Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, Año 2015, Tomo VIII, pág. 606.-

[13]LORENZETTI, Ricardo, “Código Civil y Comercial de la Nación comentado”, ob., cit., pág. 607.-

[14]RIVERA, Julio – MEDINA, Graciela, “Código Civil y Comercial…”, ob., cit., pág. 1133/1134.-

[15]RIVERA, Julio – MEDINA, Graciela, “Código Civil y Comercial…”, ob. cit., pág. 1134/1135.

[16]BURGOS, Débora, “La Responsabilidad colectiva y anónima en el Código Civil y Comercial”, RCyS, 2015-IV-198; La Ley Online.

[17]PARELLADA, Carlos, “Responsabilidad colectiva y daño anónimo en el Proyecto del Código Civil y Comercial de la Nación de la Comisión Decreto N° 191/2011”, en RCyS, 2012-X-5.

[18] PIZARRO, Ramón, “Responsabilidad Civil por el riesgo creado y de empresa”, Buenos Aires, Universidad, Año 1983, T. III, Pág. 564.-

[19]LORENZETTI, Ricardo, “Código Civil y Comercial de la Nación comentado”, ob., cit., pág. 609.-

[20]ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación…”, ob., cit.,pág. 361.-

[21]CCiv., y Com., Dolores, LA LEY, 1983-C-298.

[22]LORENZETTI, Ricardo, “Código Civil y Comercial de la Nación comentado”, ob. cit., pág. 610.-

[23]RIVERA, Julio – MEDINA, Graciela, “Código Civil y Comercial de la Nación…”ob., cit., pág. 1136.-

[24]SAUX, Edgardo, “Un caso de responsabilidad colectiva. Miembro no identificado de un grupo agresor”, RCyS, 2010-II-67; LL, 2010-MAYO-pág. 381.-

[25]Cfr. CFed., N° 2, ROSARIO, “U.N.R., c. Recoaro Carlos”, LA LEY Online, fecha 20/07/2010 (cfr. cita ALTERINI, Jorge, H.,“Código Civil y Comercial de la Nación,,,.”, ob., cit.,pág. 363).-

[26]ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación,,,”, ob. cit., pág. 363.-

[27]CCiv, y Com., Pergamino, LA LEY Online 12/12/2012, RCyS, 2013-IV-123; RCyS, 2013-XI-59.-

[28]LORENZETTI, Ricardo, “Código Civil y Comercial de la Nación comentado”, ob., cit., pág. 613.-

[29]ALTERINI, Jorge, H., “Código Civil y Comercial de la Nación,,,”, ob. cit., pág. 362.-

Citar: elDial.com - DC2386

Publicado el 12/07/2017

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